domingo, 12 de mayo de 2013

Hugh Laurie - Didn't It Rain (Warner Music Entertainment, 2013)



Los segundos discos suelen ser, sobre todo si su predecesor fue un rotundo éxito, un intento de consolidar un sonido y mostrar que lo anterior no había sido pura suerte. “Didn’t It Rain”, el segundo disco de Hugh Laurie intenta ser ese trabajo que lo consolide en el rico y abundante panorama del blues. Sin embargo, este disco tal vez deba ser valorado no sólo por el intento de hacerse un lugar en el blues contemporáneo, sino además -y creo sobre todo- por los riesgos que se anima a correr.
Este disco también se trata de una recopilación de temas y standards clásicos del blues. Laurie había intentado esta formula en su disco anterior, “Let Them Talk”. Entonces como ahora la selección funciona perfectamente. Los temas seleccionados cumplen al menos dos objetivos: se adaptan perfectamente a la voz y al estilo Laurie y sirven como una interesante muestra del rico material que el blues al estilo New Orleans tiene para ofrecer. En "Didn't It Rain" se pueden apreciar composiciones de W.C. Handy (“The St. Louis Blues”), Dr. John (“Wild Honey”), Joe McCoy (“The Weed Smoker`s Dream”) y Sister Rosetta Tharpe (“Didn't it rain”).
Todas estas composiciones son ejecutadas de una manera inmejorable por Laurie y sus acompañantes: su banda, the Copper Bottom Band y sus tres escoltas de lujo, Taj Mahal, Gaby Moreno y Jean McClain. Estos tres invitados aportan sus voces en momentos claves el disco dándole un matiz en donde reside gran parte de la riqueza de este disco. El desempeño vocal es la estrella de la segunda placa de Hugh Laurie, sobre todo si consideramos el fantástico trabajo que hizo Jean McClain cantando cuatro temas de este disco (“The St. Louis Blues”, “Send me to the 'lectric chair”, “I Hate a man like you” y “Didn't it rain”). El desempeño de Gaby Moreno (“Kiss of Fire” y “Didn't It Rain”) y Taj Mahal (“Vicksburg blues”) contribuyen a enriquecer los matices que este material tiene para ofrecer. La voz de Laurie, aunque no tiene el color típico del blues, no defrauda en ningún momento.“Didn't It Rain” ofrece distintos momentos que se encuentran muy bien equilibrados. Baladas sentidas como “Careless love” o “I hate a man like you” se conjugan adecuadamente con temas más up tempo como “Wild Honey” o “Didn't Rain” –a nuestro juicio los dos momentos más interesantes de este album.
Pero lo más destacable de “Didn't It Rain” nos pareció los riesgos que tomó. Las cercanías con el jazz que se perciben aquí pueden ser perfectamente explicables por las  características del blues de New Orleans, en cambio, nada parecería explicar los coqueteos que este disco tiene expresamente con el tango. Desde la introducción de “The St. Louis Blues” pueden sentirse ciertas alusiones al tango, alusiones que se convierten en explícitas señales cuando la voz de Gaby Moreno inicia “Kiss of Fire” cantando en perfecto español los primeros versos de “El Choclo” de Enrique Santos Discépolo. Tal vez este experimento suene extraño a muchos bluseros, pero no deja de haber ahí la necesidad de reconocer un riesgo que sirve como cifra de todo el disco. Todo esto convierte a “Didn’t It Rain” en un trabajo muy (pero muy) poco usual en estos días.

domingo, 21 de abril de 2013

Robin Trower - Roots and Branches (Manhaton, 2013)



¿Qué mejor homenaje se le puede hacer al blues sino volver a las raíces? Así lo entiende el legendario guitarrista inglés Robin Trower en su último trabajo, titulado precisamente "Roots and Branches". El disco se compone enteramente de covers que alcanzan a los exponentes más importantes del blues y del rock del siglo pasado. En la guitarra de Trower se encuentran “Big Mama” Thornton y Albert King, Willie Dixon y BB King, Gary Moore y Elvis Presley. Con este material, Trower se las ingenia para componer un muy balanceado y accesible trabajo de blues rock en el mejor sentido del término. Se trata de un disco poco usual, no por ninguna extravagancia, sino justamente por lo contrario: es un trabajo sencillo, honesto que atrae la atención desde los primeros compases. 
Al tratarse de una de las leyendas vivas del blues existe por supuesto en este trabajo varios aspectos a destacar. La voz de Trower es sin duda uno de ellos. Los sesenta y ocho años del guitarrista parecen no haber hecho la menor mella en su voz, la cual siempre aparece precisa (sobre todo en "When I Heard Your Name") y encajando de manera perfecta en el contexto del disco. El registro expresivo que maneja es envidiable: Trower puede surgir con un voz propiamente blusera, como lo hace en su versión de "Little Red Rooster" o puede adecuarse a lo que exige una balada como en "I Belive To My Soul". Pero sin dudas es la guitarra el elemento central del disco. Esta placa muestra una guitarra versátil y experimentada, igual de efectiva en las varias de las sentidas baladas que tiene el disco ("I Believe To My Soul","Save Your Love" y "Sheltered Moon") como en temas más propios del blues rock ( "When I Heard Your Name", "That's Alright Mama", "Born Under A Bad Sign" y "See My Life"). Robin Trower encuentra en este disco un sonido muy propio, marcado por un uso muy particular de recursos al momento de acercarse a la guitarra. Notables estiradas ("The Thrill is Gone", "Hound Dog"), bases distorsionadas y hasta una inusual presencia de wah-wah en temas de blues ("Sheltered Moon" y "See My Life") son parte de los recursos que Trower pone a disposición para conseguir un sonido notable y para constituirse en un momento de enseñanza para aquellos aspirantes a guitarristas de blues. Trower enseña que menos es más: a veces sólo un puñado de buenas notas en el momento preciso basta para poder decir algo interesante. Este disco –el número diecinueve en su carrera solista–  está decididamente a la altura de las exigencias de todo buen blusero.

N.A.

domingo, 7 de abril de 2013

Robben Ford – Bringing It Back Home (Provogue, 2013)




Un sonido, una identidad musical no es azarosa; es el trabajo de años asimilando experiencias, influencias y aprendizajes. Robben Ford es un ejemplo de este trabajo. En el estilo de Ford se encuentran estilos de lo más variados: desde el funk, pasando por el jazz hasta llegar al blues, sin dejar de lado por supuesto toques de pop o incluso algo de rock. Eclecticismo en un estado puro. Algo de esto podemos encontrar en su más reciente trabajo, "Bringing It Back Home". Se trata de un album de covers, donde se versionan temas de una amplia gama de compositores: desde Allen Toussaint hasta Earl King pasando por composiciones tradicionales como "On That Morning". Se trata de un album que se balancea entre momentos funk ("Everything I Do Gonna Be Funk") y momentos más bluseros ("BirdsNest Bound". "Slick Carper Blues" y "Fool's paradise") sin olvidar pasajes eminentemente jazzeros ("Traveler's Waltz"). 
No encontraremos aquí una guitarra virtuosa y velocista. Por el contrario, este trabajo de Ford se encarga de generar un ambiente más relajado con una guitarra siempre precisa que no se arriesga a desperdiciar ni una sola nota. El trabajo vocal de Ford es impecable y esta apoyado por excelentes secciones de vientos a cargo de del trombonista  Stephen Baxter. También hay que destacar el fantástico trabajo que hace Larry Goldings a cargo del Hammond B3, el cual puede apreciarse en "Oh, Virginia" o "Slick Capers Blues". Con todo, los fanáticos de las seis cuerdas podrán encontrar pasajes más que interesantes en este disco de Ford. "Traveler's Blues" es una tema instrumental, una balada blues con notas octavadas y con claras reminiscencias de jazz que muestran de lo que es capaz Robben Ford.
Quienes busquen blues en este trabajo (por lo menos, el blues tradicional), tal vez no lo encuentren en las cantidades deseadas, pero no deja de ser una buena oportunidad de apreciar la versatilidad de un guitarrista que tiene, por derecho propio, ganado un lugar entre los mejores exponentes actuales.

N.A.

domingo, 24 de febrero de 2013

El Futuro del Blues II



Hablar del futuro del blues implica revisar su historia. El blues -otro tanto se puede decir del jazz- ha estado desde sus orígenes en constante movimiento, en una evolución no siempre lineal y con tangentes más que interesantes. Desde el blues del Delta, pasando por sus variantes de New Orleans, su etapa eléctrica de Chicago, hasta su particular versión texana, este género no ha cesado de innovar en los más diversos aspectos. Los cambios han sido tantos que quizás no podamos pensar al blues como un género homogéneo y monolítico. Lo que une sin embargo a expresiones tan diferentes es una cierta cadencia, un sentimiento preciso y la búsqueda de una particular forma de expresión. De allí que llamemos blues tanto a las precarias guitarras del sur  de Estados Unidos a principios del siglo XX como las sofisticadas big bands de los setenta.
Y, ¿el futuro del blues? Difícil es saberlo con precisión. Podemos, sin embargo, imaginar escenarios bastante plausibles. En su recorrido histórico el blues ha tenido encuentros interesantes con otros géneros: con el jazz, con el gospel, con el rhythm & blues y, sobre todo, con el rock 'n' roll. Esta última tendencia no ha hecho sino crecer en los últimos tiempos. Muchísimas son las bandas que cultivan el rock que reconocen la influencia que en ellas ha tenido el blues (que podamos notar esa influencia es otra discusión). Por otro lado, esta relación es tan estrecha que hoy es casi impensable encontrar un músico de blues que no transite al mismo tiempo los caminos del rock (¿Es Joe Bonamassa un guitarrista de blues o de rock?). No puedo imaginar el futuro del blues disociado del rock, tal vez en el futuro esta relación no haga sino estrecharse hasta convertirse en un mismo y único género. Un ejemplo de una fusión perfecta entre blues y rock es el trabajo de la más que atendible banda estadounidense The Black Keys. Con un sonido fuerte que nada tiene que envidiarle al grunge en su época de mayor esplendor y con letras que parecen querer recuperar la mística de los grandes letristas del blues, esta banda se abre camino en un terreno no tan explorado. En su discografía el blues está siempre presente, pero reinterpretado con un sonido en clave contemporánea. No glorifican al blues dejándolo intacto, lo toman y lo convierten en otra cosa, en algo nuevo. No me extrañará cuando, en el futuro, escuche a algún músico de blues-rock diciendo que “The Big Come Up” (el disco debut de The Black Keys) lo decidió a interesarse por este género ya centenario.

N.A.

jueves, 14 de febrero de 2013

El Futuro del Blues

La respuesta a esta pregunta solo el blues la podrá dar y todos aquellos, ya sean músicos, oyentes fanáticos y/o los pertenecientes a la industria discográfica, podrán hacer mucho o poco para su difusión y la expansión de este genero musical pero la respuesta y la esperanza están en que la música, y en este caso el blues, siga trascendiendo épocas, modas y fronteras y permanezca por siempre en los oídos y en los corazones de todos los que nos gusta y amamos escuchar esta música en particular.
Si bien hoy el blues cada día esta más alejado de sus raíces, y las condiciones sociales y económicas históricas que contextualizaron al blues en sus comienzos hoy ya no existen, también pienso que hoy quizás estamos presenciando y vivenciando un momento de resignificación y nuevas síntesis o aportes musicales que confluyen y dan nuevos sonidos al blues.
Así como a fines del siglo XIX el blues se conformó y se nutrió de aportes de tradiciones musicales diversas -las traídas de África por los esclavos negros destinados a trabajar en  las plantaciones del sur de los Estados Unidos, las adaptaciones de viejas canciones folklóricas europeas e incluso de los indígenas nativos de America del Norte- hoy el blues esta siendo interpretado e influenciado por nuevos aportes  musicales y por nuevos músicos que abordan el blues y aportan el bagaje de sus muchas influencias musicales (rock, reggae ,etc.) y que van transformando y enriqueciendo al blues, en lo que muchos ya lo piensan o reconocen como una especie de nuevo folklore internacional.
Pensar, escuchar e interpretar  el blues  hoy es el mismo nuevo desafío de siempre, el desafío de seguir escuchando el inmenso legado de esta música, en las interpretaciones  de los clásicos del blues de hace mas de cien años a esta parte, y también de seguir con la mente, el corazón y el oído atento y predispuesto a escuchar los nuevos sonidos y las nuevas propuestas de los artistas de blues actuales, ya que cada vez es mas  numeroso el publico ávido de seguir escuchando todo lo que aún hoy el blues tiene para dar.
Esto sucederá mientras se cumpla con una condición, que como en muy pocos otros géneros musicales es una exigencia a cumplir, que el blues se entienda y se interprete con la pasión y la autenticidad que siempre caracterizo a esta música y que la misma siga reflejando eternamente el dolor y la alegría de un ser humano recorriendo los caminos  de la vida misma, o sea el blues la música que siempre vuelvo a elegir para seguir recorriendo ese camino.

El Maldito Sr. Blues.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Los Rolling Stones y el blues

"La mayor emoción para nosotros es que Bo Diddley esté en el cartel" 
Brian Jones

Este año que nos deja fue testigo del cumplimiento del 50 aniversario de la primera actuación de los Rolling Stones en el Markee Club allá por 1962. En el medio de tantos homenajes y evocaciones, un matutino de alcance nacional lanzó 12 fascículos con la historia de esta mítica banda contada por, nada más y nada menos, que el ex-stone Bill Wyman. Las entregas son realmente interesantes, las anécdotas contadas "desde dentro" por este gran bajista, son acompañadas por fotografías, recortes periodísticos, reproducciones de afiches y entradas y citas de músicos, amigos y productores discográficos, entre otros.
La banda que hoy se se ha convertido en un ícono del Rock (tanto por su estética musical como por lo excesos que rodean a sus integrantes) comenzó su carrera tocando blues. En la Inglaterra de post-guerra todos los días había un show distinto (Sí, todos los días en 1962!!!). Los clubes habrían sus puertas al público y sus escenarios a incipientes bandas de jazz y blues que derrochaban talento y promesas por unos pocos peniques. Acá figuran los nombres de todos aquellos que hicieron a la gran revolución cultural del Rock de los 60, Page, Gilmour, Beck, Clapton, y una lista que se confunde con el infinito nos deja en claro que si estos eran tiempos de siembra, la cosecha iba a ser más que abundante. Volviendo a los Stones, la influencia del Blues "negro" fue tan grande que hasta su nombre proviene de este género, ya que pertenecía a una canción de Muddy Waters. Las listas de sus primeros shows mostraban un interesante repertorio de covers del mejor blues  americano: Little Red Rooster, Road Runner, Pain in my heart, I can´t be satisfied, entre otros.Así discurrían los shows hasta que los Rolling comienzan a componer sus éxitos. (I can get no) Satisfation fue un sueño de Keith Richards y era originalmente un blues. La fama los encuentra compartiendo escenarios con las grandes figuras que tanto los habían influenciado y en todos los discos de los Rolling, hay un "cupo" para ese género musical que fue su musa inspiradora: el Blues. Algo que supieron respetar a pesar del paso del tiempo y de los cambios de algunos de los integrantes de la banda.
Me voy yendo y he aquí una humilde reflexión al respecto, si los Rolling Stones son LA banda de Rock n'Roll, el Blues detenta el merecido título de Padre.
Hasta la próxima.
 
J.B.W.

domingo, 23 de diciembre de 2012

"The Soul of a Man" - Win Wenders (2003)

"The Soul of a Man"

Director
Wim Wenders
Productor
Martin Scorsese
Guión
Wim Wenders
Musica
Skip James
Blind Willie Johnson
J. B. Lenoir

¿Cómo hubiese contado el mítico Blind Willie Johnson, de haber podido, la historia del blues? O mejor, ¿cómo hubiese contado Blind Willie Johnson la historia de dos leyendas del blues? ¿Cómo hubiese contado la vida de obra de Skip James y J.B. Lenoir? Esta última pregunta es la que Win Wenders parece hacerse para filmar The Soul of a Man, la segunda del ciclo de películas dedicadas al blues, producidas por Martin Scorsese.
Se trata a todas luces de una película particular, un documental que toma un curioso punto de vista. Un Blind Willie Johnson nos relata (en la voz de Laurence Fishburne) desde un más allá (en un sentido literal, ya que la voz del gran blusero no deja de reparar en el hecho de que algunas de sus canciones se encuentran dentro del Voyager, el satélite lanzado en 1977 y que recorre los confines del espacio) la vida y obra de dos grandes bluseros: Skip James y J.B. Lenoir. ¿Por qué James y Lenoir? No lo sabemos. En las similitudes de ambos quizás encontremos los motivos por los cuales el Blind Willie Johnson de Wenders se decide a contar sus vidas. Ambos nacieron en el estado de Misisipi, ambos tuvieron grandes dificultades para dar a conocer su obra y a ambos se les negó un reconocimiento que no llegó sino tarde. Pero quizás la característica más relevante entre estos dos músicos es la marca que dejaron en el blues. 
Es así que Wenders, entre ficcionalizaciones e íntimas presentaciones de bluseros actuales, nos cuenta la historia de estos dos bluesmen. Nehemiah Curtis "Skip" James nació en Monticello en Misisipi el 5 de marzo de 1929. El azar se metió en la vida un tanto desordenada de un joven "Skip" James moviéndolo a presentarse a lo que entonces se denominaba un "Concurso de talentos". Lo ganó y como premio pudo grabar sus canciones. No vio demasiado dinero de aquellos precarios registros y no fue sino hasta mucho tiempo después que pudo ser conciente de la influencia que había generado en las posteriores generaciones de músicos de blues.
Las letras de aquellas canciones, sencillas pero con un sentimiento difícil de igualar, retrataban, como era de esperarse en esas épocas y como era usual en este género, las difíciles condiciones de vida de los afroamericanos de entonces. Así lo encontramos en uno de los temas más conocidos de James, “Hard Time Killing Floor Blues”:

Hard time's is here
An ev'rywhere you go
Times are harder
Than th'ever been befo'
(Los tiempos duros están aquí,
y donde quieras que vayas.
Los tiempos están más duros,
más duros que nunca)

"Skip" James no pudo ver el éxito de sus canciones y abandonó su carrera musical. Siguiendo los pasos de su padre se hizo pastor baptista, hasta que 31 años después es presentado en el festival de Newport de 1964 causando gran revuelo.
Una de las virtudes de la película es la posibilidad de ver a jóvenes (y, algunos, no tan jóvenes) bluseros interpretando –reversionando, sería mejor decir– estas viejas canciones, dando cuenta de la marca que aquel pionero dejó en el blues. Así podemos ver a Lucinda Williams haciendo su versión de "Hard Time Killing Floor", a Alvin Youngblood Hart haciendo lo propio con "Illinois Blues" y a la genial Bonnie Raitt haciendo una sentida versión de "Devil Got My Woman" entre otras presentaciones. Estas intervenciones se intercalan con una teatralización de algunos eventos de la vida de "Skip" James grabadas en blanco y negro, con audio para las canciones pero con intertítulos en los que pueden leerse los diálogos de los personajes que intervienen en la escena. Una particular reconstrucción del cine mudo, del cine de aquellos años en los que "Skip" James realizó su carrera.
Blind Willie Johnson continúa contando la segunda parte de su historia. Ahora es el turno de otro gran hombre de blues, J.B. Lenoir. La película adopta una perspectiva distinta, se vuelve plenamente documental y a partir de entrevistas, películas caseras y escenas de los medios de los sesenta se presenta la obra de J.B. Lenoir. Es con algunas cintas grabadas en los sesenta por dos estudiantes de arte, Steve y Ronnog Seaberg, que es posible recuperar la figura de este músico. Tal como sucedía en la primera parte de la película, también ahora podemos ver homenajes de bluseros (y músicos ajenos al blues) interpretando temas de J.B. Lenoir. Nick Cave and The Bad Seeds haciendo una estridente versión de "I feel so good", Bonnie Raitt (nuevamente) interpretando una versión down tempo de "Round and Round" e incluso Los Lobos colaboran tocando "Voodo Music". J.B. Lenoir exploró a su manera preocupaciones que no pertenecían tradicionalmente al ámbito del blues. "Vietnam Blues" o "Alabama Blues" (en donde relata la situación de la población afroamericana) dan cuenta de esto último.
Qué es el alma del hombre se preguntaba una y otra vez Blind Willie Johnson. Perplejo, pero creyente se preguntaba de nuevo, una y otra vez, qué es el alma de un hombre. "Skip" James y J.B. Lenoir se preguntaron lo mismo, a su manera y en su tiempo. Tal vez nunca encontremos una respuesta a tamaño interrogante. Quizás, si un día tenemos suerte, la respuesta nos llegue desde el otro lado del universo, mientras tanto nos conformamos con seguir escuchando esa pregunta, una y otra vez, en las voces de estos bluseros que nunca se irán del todo.



N.A.